#FelizDomingo. Y #BienvenidoFebrero. Dia 1, esa fecha mágica en la que el 80% de nosotros hemos pasado de «este año soy nuevo» a «bueno, quizás el año que viene».
Probablemente a estas alturas ya has tenido tu primera crisis existencial del año. Tal vez tu dieta murió heroicamente contra una pizza del fin de semana de finales de conferencia de la #NFL o ya estás mentalmente preparado para los tamales de mañana. Tal vez meditaste tres días y ahora tu app de «concentrancia» te envía notificaciones pasivo-agresivas. O peor: todavía no has escrito ni una página de esa novela que ibas a terminar antes de verano.
Respira. Febrero es el mes de los realistas, no de los ilusionados. Y eso es bueno.
El consejo de hoy: practica el «desarrollo personal inverso»
Enero nos vende la idea de añadir: más hábitos, más disciplina, más cosas en tu calendario color-codificado. Febrero, en cambio, es el mes perfecto para quitar ciertos detalles.
Hagamos un ejercicio radical: en lugar de preguntarte «¿qué más puedo hacer para mejorar?», pregúntate: «¿qué puedo dejar de intentar este mes para no volverme loco?»

No se trata de rendirse. Se trata de elegir con intención. Es el equivalente emocional de deshacer la maleta después de un viaje y darte cuenta de que empacaste seis cambios de ropa para un fin de semana. Algo sobra. Y si sobra, es por algo.
La regla de los dos bonsáis
Imagina que tu energía es un jardín pequeño. En enero plantamos 20 semillas diferentes porque tu red social te dijo que eras capaz de todo. Ahora, el 1 de febrero, mira tu jardín mental: probablemente tienes 20 macetas medio secas, una que se está muriendo de verdad, y dos que curiosamente están aguantando el tiempo.
Tu misión para febrero no es regar las 20. Es elegir dos. Dos macetas. Dos cosas. Y dejar que el resto se convierta en abono (o en «proyectos para el segundo semestre o el siguiente mes», que es lo mismo pero suena más elegante).
El desarrollo personal no es un supermercado donde cuanto más metas en el carrito, mejor. Es más bien como un bonsái: se trata de podar, no de acrecentar.
La próxima vez que veas un post de alguien que «se levanta a las 5 AM, lee 50 páginas, medita y hace CrossFit antes de las 7», recuerda dos cosas:
- Esa persona probablemente se fue a la cama a las 8 P.M. y es aburrido.
- Y si no es así, tampoco pasa nada, porque tu única competencia es el tú de ayer, no el de LinkedIn.
Febrero es el mes del «suficientemente bien». Es el mes en que tu yo del futuro te agradece que no te hayas quemado en la primera curva.
Así que hoy, domingo 1 de febrero, vamos a darnos el permiso oficial para abandonar elegantemente aquello que no nos cabe. No todo, claro. Solo lo que sobra. Y nos dedicamos a regar esas dos macetas que realmente importan.
El resto puede esperar. O no hacerse nunca. Y eso también está bien.
¿Y tú? ¿Qué vas a dejar de intentar este mes para poder avanzar de verdad? Cuéntame en los comentarios (o guárdatelo para ti, que también es válido, nadie lo va a notar).
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